Archive for the ‘Las bellas artes’ Category

Adiós, Salinger

Viernes, Enero 29th, 2010

A los 91 años, en New Hamphsire, ha desaparecido para siempre el hombre que un día se empeñó en desaparecer. Tanto esfuerzo puso en borrarse del mundo de los vivos, y más aún de los vivos ilustres, al que nunca quiso pertenecer, que no sé si lamentarlo o darle la enhorabuena.

En mi juventud era síntoma de un espíritu avanzado ser de aquellos que tenían El guardián entre el centeno entre sus libros de cabecera. Debo reconocer que nunca fui uno de ellos, mi congénita prevención hacia lo que es mito común hizo que lo leyera mucho tiempo más tarde, y reconocí con humildad que me había equivocado. Sin duda está llamado a ser -también por razones que nada tienen que ver con su prosa- uno de los clásicos del siglo XX, como Marilyn lo será por razones que nada tienen que ver con su talento interpretativo.

Dos divorcios, una traición, una hija que en un libro le denigró como persona, siempre periodistas buscando la entrevista imposible. Se acabó. Descansa en paz.

FOOTLOOSE

Lunes, Octubre 19th, 2009

Hace ya un año dejé constancia en este blog de lo mucho que me había soprendido la calidad teatral, musical y escenográfica del grupo de teatro Amorevo, después de disfrutar como un chavalín con Seussical. De modo que este año, cuando pudieron ajustarse fechas y compromisos, no dudé en acercarme a verlos en su nuevo montaje: Footloose, recreación de la película estadounidense del mismo título de 1984.

Esta vez la sorpresa fue menor, pues ya había visto en acción las impactantes habilidades de la Compañía; el disfrute, en cambio, resultó idéntico o superior. Como director de teatro que fui hace mil vidas, sólo tengo palabras de elogio y admiración para la soberbia escenografía. Con un puñado de elementos móviles sabiamente combinados puede transportarnos con rapidez y, lo que es más importante, sin menoscabo de la trama, de una iglesia a un instituto, de una cocina a las vías del tren con total verosimilitud (en la butaca de al lado, mi hija me hizo un comentario sobre lo bien que se lo estaba pasando con la película…)  ¡Cuántas compañías supuestamente profesionales deberían ver esta obra para aprender! Felicidades a Nacho Cano, su director.

Las coreografías combinan momentos colectivos con otros más íntimos, la ortodoxia que se espera en un musical con escenas divertidas, y todo ello con la naturalidad y soltura que emplearía una rana en saltar. Las voces, impecables; las interpretaciones, convincentes y eficaces, con especial mención de Félix Fernández en el papel de Ren. Hay algo en este actor, cantante y bailarín que, como le pasa a los grandes, es capaz de ocupar el escenario con su sola presencia…

En suma, lo mejor fue todo, incluso que por asisitir sólo cobran la voluntad, de modo que animo a quien viva en Madrid a visitar su página para no perderse las próximas funciones www.amorevo.com

Lo peor, que no quedaban palomitas normales y tuvimos que conformarnos con ese sucedáneo industrial impregnado de mantequilla. Ya me estáis mirando el detallito, ¿eh?

NO MIRES PARA ABAJO

Lunes, Octubre 5th, 2009

Lo reconozco. Soy uno de los mitómanos que en su momento quedó alucinado con la fuerza poética de la película El lado oscuro del corazón. Las imágenes, los personajes, sus metáforas imposibles sacadas de la obra de Oliverio Girondo me dejaron perplejo y maravillado. Tanto, que he vuelto a verla después un puñado de veces sin que mi fascinación se haya resentido lo más mínimo, casi al contrario, la última vez me gustó más que nunca. Y, como además de mitómano, soy perseverante hasta la tozudez en lo que me conmueve, he conseguido ver casi todas las películas de Eliseo Subiela. Quizá buscaba una emoción parecida, quizá (a pesar de que la realidad me lo ha negado ya muchas veces) pensando que una obra así no puede surgir de la casualidad.

Sin alcanzar la fuerza de la primera, que lo fue para mí aunque no para él, disfuté con No te mueras sin decirme a dónde vas o con Hombre mirando al sudeste. Me indigné con la segunda parte de El lado oscuro del corazón (¿Pero cómo pudo….!!!!!!???) y me pareció una payasada sin gracia Lifting de corazón.

Cuando supe que había estrenado una nueva película titulada No mires para abajo (2008) volví a sentir la esperanza y hace unos días por fin la vi. Parafraseando a Groucho, afirmaría que no puedo decir que no esté en desacuerdo con él. “Una película para aprender a hacer el amor como Dios manda”, ha declarado, y el caso es que más bien tanta gimnasia física, mental y conceptual aturde más que anima la libido. O quizá soy demasiado normalito. Mucho más que el aprendizaje de los protagonistas, mezcla de matemáticas y sexo tántrico, me gustaron de nuevo sus imágenes oníricas (la del protagonista abrazado a un árbol subido en unos zancos es simplemente magistral), su capacidad de romper los manidos límites de lo real y sumergir al espectador en ambientes inverosímiles con una naturalidad pasmosa.

A ver si la siguiente…

Keith Jarrett

Lunes, Marzo 16th, 2009

Conocí la música de este pianista de jazz (músico total, más bien) de un modo bastante peculiar. Quizá bastantes madrileños ya talluditos recuerden la tienda de discos que había en los sótanos de Gran Vía y que, si la memoria no me confunde, se llamaba Discoplay.

Una tarde me gasté allí el dinero que no tenía en un buen puñado de discos (aquellos de vinilo que había que limpiar con mimo antes de cada audición) y cuál no sería mi sorpresa cuando en la caja me informaron de que me correspondía uno de regalo a elegir entre un lote de portadas idénticas. Pero sólo por fuera, así que los revisé uno por uno y al fin me decidí por aquel cuyo título me resultó más sugerente, Death and the flower, de un tal Keith Jarrett.

Por entonces me iniciaba en el jazz de la mano de Chick Corea, Weather Report, Mahavishnu Orchestra y cosas por el estilo, pero no sabía nada del tipo en cuestión, así que lo coloqué en el plato con ciertas reservas, porque ya se sabe que lo que se regala es porque nada vale. Mi sorpresa fue mayúscula al escuchar una música de reminiscencias tribales, pero progresivamente cautivadora. Es la canción que da título a la obra. La segunda cara se abría con Prayer, una delicia musical, y le sigue la inenarrable Great Bird, en la que dos saxos vuelan como gaviotas sobre un oceano de percusión…

Después oí mil veces el celebrado Köln Concert, el sutil Arbour Zena, el prodigioso Eyes of the heart, pero La muerte y la flor, por inesperado, sigue figurando entre mis favoritos

Quemar después de leer

Domingo, Noviembre 23rd, 2008

Hasta ahora no había encontrado un momento para ver la última película de los hermanos Coen (por cierto, he leído su apellido con “h” intercalada en demasiadas reseñas), Quemar después de leer es una película con un guión aquilatado y redondo, sin fisuras, a la altura de sus mejores obras, como Fargo o El gran Lebowski; las interpretaciones resultan excepcionales, qué tendrán estos tipos que consiguen sacar lo mejor de los actores. Brad Pitt está verosímil y resultón en el papel de idiota, mucho mejor que la cara de palo bonito a las que nos tiene acostumbrado; Frances McDormand luce su cara poco expresiva con una mezcla explosiva de ingenuidad y arrojo; George Clooney vuelve a demostrar sus dotes para comedia y por momentos recuerda a Cary Grant; John Malkovich está inmenso, como casi siempre.

Algunas constantes de los Coen se mantienen: siempre luces detrás de los personajes, giros sorprendentes del guión, muertos de manera estúpida o accidental, planos deslumbrantes… Sólo eché de menos un mayor riesgo a la hora de filmar, esa constante de sus mejores películas aparece algo desdibujada. ¿Dónde los planos imposibles de Sangre Fácil, los movimientos de cámara de Arizona Baby, los paisajes de O, brother…? Espero, en fin, que el mercado no los aburguese y añadan a sus magníficos guiones esas libertades fílmicas que algunos disfrutábamos tanto.

Ósmosis

Lunes, Noviembre 10th, 2008

E. Murillo

Una vez más he tenido la oportunidad de disfrutar la obra de mi pintora favorita. Ósmosis, de E. Murillo, es un poema de silencio dedicado a la Laguna negra, un homenaje profundo y visceral a la Naturaleza. En esta ventana sensorial los planos se definen mientras se confunden; esa agua verde y solemne que transmite permanencia, la apabullante sabiduría del tiempo; esas piedras blancas que flotan en las horas delimitando su frontera; esos árboles como dedos que acarician las pupilas pétreas del horizonte. Insensible y rotunda, la sierra observa, más allá de cualquier sorpresa, el giro absurdo del reloj. Del agua, sin embargo, emerge la vida, la que se hace aire y a la vez florece, testigo y alma de lo que ocurre y acaso de lo que puede, de lo que va a ocurrir ayer, mañana, siempre, todavía.

SEUSSICAL, EL MUSICAL

Domingo, Mayo 25th, 2008

En el Colegio San Miguel Arcángel, Salesianos del Paseo de Extremadura en Madrid, se está representando durante los fines de semana SEUSSICAL, EL MUSICAL.

Ayer sábado la función se celebró a las doce de la mañana y allí que nos fuimos tres adultos y cuatro niños sin saber muy bien qué íbamos a encontrar, quizá teatro de colegio hecho con cariño y buena voluntad. A veces eso es más que suficiente, hemos asistido a espectáculos caros y de renombre que ni siquiera daban tanto.

Gran error. SEUSSICAL es un espectáculo redondo, soberbio de principio a fin en todas sus dimensiones. La música, excelente, alterna temas rítmicos y corales con algunas baladas más íntimas manteniendo la tensión dramática de manera ejemplar. Las coreografías en todo momento trasladan el espíritu de la historia al lenguaje del cuerpo y con asombrosa armonía, ya sean dos o veinte los actores en escena, simbolizan de manera deliciosa sentimientos, instantes y relaciones. Las voces en directo variadas, personales, casi impropias de la edad de los intérpretes. Los actores tan eficaces en sus papeles que ya sabes cómo son antes de que se den a conocer… En suma, los actores-cantantes-bailarines bordan cada una de las facetas como piezas únicas y a la vez engranajes de una luminosa máquina de entretener y emocionar en la que nada sobra, nada falta. A eso ayuda, y no poco, la excepcional aportación del Gato, interpretado de manera impecable por Félix Fernández, que sirve de puente entre los espectadores y la obra con la espontaneidad y ligereza de una pluma llevada por el viento. Del mismo modo, y como director de teatro que fui, quitarme el sombrero del gato ante Ignacio Cano, el director, capaz de mover a tanta gente sobre la escena con semejante frescura.

Mención aparte merece la escenografía, capaz de transportarnos desde el trébol donde viven los diminutos Who hasta la selva o el fondo del mar, y de ahí a realizar una gira por el mundo entero. Incluso de mostrarnos con una imaginación desbordante todo eso a la vez. Para ello se sirven con maestría del espacio, de la luz, del color, en un conjunto que resulta, en definitiva, un inagotable disfrute para los sentidos. Y así lo entendió el público, despellejándose feliz las palmas al terminar la función.

El único inconveniente que encontré durante la representación es que a los niños les sucediese algo después de tanto tiempo sin pestañear.

-Papá, es la mejor obra que he visto en mi vida –me dijo Andrea cuando salimos.

Ufff, sólo era eso. Y lo entiendo, hasta la señora de la fila posterior lo entendía, pidiendo que nos sentáramos, no fuera a ser que la ovación interrumpiese un nuevo número.

CHAPEAU (de Gato).

Germinal

Lunes, Mayo 5th, 2008

GERMINAL, de E. Murillo

Cuestión de miradas, la mía topó esta mañana, nada más abrir los ojos tras el bendito puente que hemos disfrutado la mayoría de los madrileños, con este cuadro. Es bien sabido que la fuerza de la costumbre sobre el lugar donde van a posarse nuestras pupilas, distrae con frecuencia del significado de lo que observamos. ¿Quién no se ha sorprendido al contemplar su propia ciudad con los ojos de aquella persona a la que supuestamente se la damos a conocer?

Algo parecido me sucedió al descubrir que era lunes y muy temprano, y allí esta imagen, como cada día pero no. Mi mirada legañosa y medio virgen de sopor se fundió de pronto con la de la artista y encontré de repente, un satori, en esta obra la misma fuerza expresiva, inquisidora, admirada, que tienen algunos poemas de Neruda, algunos párrafos de Hegel, y quizá también un par de solos de John Coltrane.

Debajo, la fuerza telúrica que nos sostiene y alimenta, materia viva, aquello primigenio sobre lo que busca raíces nuestra naturaleza, y las encuentra en forma de piel y quebranto y esperanza y tristeza y otras cosas todavía por nombrar. Y como no tienen nombre hacen falta cajas de palabras, -los libros son vasos comunicantes de almas- para encontrarse más allá, rendidos y espectrales, creciendo vaporosos, elevándonos sobre el tiempo para que mañana no sea tan sólo el día después. Tierra de palabras para llamar lo que somos, nuestro nombre escondido, ese verde vegetal que nos ata a la vida, esas sombras rojas que niegan la noche. El tiempo se ha muerto. Larga vida a la metamorfosis.