Archive for the ‘El autor’ Category

PREMIO HACHE DE LITERATURA JUVENIL

Martes, Mayo 18th, 2010

Nunca he tenido mucha fe en los premios literarios, como tampoco en los anuncios de detergentes o en los horóscopos. Reconozco que alguna vez, no llegarán a media docena, me he presentado a alguno, pero sin mucha confianza. Por eso, cuando el otro día, la organización de los Premios Hache y Mandarache se puso en contacto conmigo para comunicarme que mi novela Expediente Pania había sido finalista para el 2011, no me lo creía. Sobre todo, porque estaba seguro de no haberme presentado siquiera.

Y ahí viene lo mejor, porque resulta que estos premios no los decide un jurado, sino los lectores de centros académicos, animadores a la lectura, profesores y libreros. En fin, un premio con jurado multitudinario y democrático donde los haya.

Se falla en abril del 2011 y tal vez no sea el ganador, pero haber sido elegido de esa manera me produce una emoción inmensa.

Si lo consigo esta vez, os dejo el enlace.

http://www.laopiniondemurcia.es/cartagena/2010/05/15/jurado-multitudinario/247167.html

TERTULIA

Lunes, Enero 25th, 2010

Javier, propietario y alma máter de la Librería Cervantes en Alcalá de Henares, me invitó este sábado a participar en una tertulia sobre mi novela El gusano del mezcal. Por suerte, he asistido a diversos encuentros con lectores sobre el libro, ya fuera en Casas de Cultura, Bibliotecas Municipales, Clubs de lectura… La verdad es que siempre fueron encuentros agradables, con lectores interesados por conocer los entresijos de la trama, mis motivaciones a la hora de definir a los personajes o las razones que me llevaron a tomar una u otra alternativa en algún punto de la trama o el desenlace.

Lo que no había vivido hasta ahora es que el encuentro se produjera en un lugar tan encantador como El rincón de Carolina, una tetería situada justo enfrente de la librería, donde un puñado de amigos pasamos tres horas sin darnos cuenta, de mi libro a otros libros, del arte de narrar a las artes más diversas, de mediocres y genios, de divinos y humanos, de personajes impactantes a personas sin impacto y viceversa. Todo, entre aromas de pastas, al calor del invierno frente a un café caliente, un té especial, ese licor tan oportuno…

Expresaron su admiración por mi querido Eliseo Varela y no tanto por mi entrañable Augusto Cons (pobriño), pero sentí que la novela les había llegado, incluso a quien quiso ver en mi estilo una extraña mezcla de novela negra y realismo mágico. Despreciaron la portada, elogiaron la portada, alabaron el final, criticaron el final… Como tiene que ser.

Y, como nutritivo mistagogo, allí estaba Javier, un librero que no sólo vende libros, además habla de ellos con la sabiduría que da el trato cotidiano con materia tan sutil, tan diferente al modo en que otros  se limitan a empaquetarlos como si fueran zapatos o salchichas. No cambies nunca.

Ojalá que la experiencia se repita, y un abrazo a todos los que allí estuvieron.

La permanencia y otras vainas

Domingo, Junio 28th, 2009

Algunos de los lectores de este blog, también gente próxima, menos próxima y perfectos desconocidos me han hecho saber su dificultad para encontrar fácilmente en librerías El gusano del mezcal. Reconozco que en un primer momento, el problema me pareció irritante; con el paso de los meses, sin embargo, mi ingenuo horizonte se fue haciendo más amplio. He conocido a más de un compañero de profesión con la misma angustia de constatar que esa obra en la que pusieron incontables horas de esfuerzo, talento e ilusión, a veces robadas al sueño o a la familia, adquiere categoría de pañuelo de papel en los escaparates, y el mercado se limpia con ellas sus avariciosas narices “devorando a sí mismo en loco empeño”, que diría Gerardo Diego. Yo mismo he constatado que ninguno de los libros que se publicaron por las misma fechas, algunos de autores ya consagrados, destacan en los anaqueles.

Por eso resulta tan gratificante leer, más de un año después, comentarios como el de Ana Sanz o José Luis Cardeñosa en esta misma página, o comprobar con enorme orgullo que en www.lalibreriadejavier.com un puñado de lectoras y lectores señalan la novela como una de sus favoritas en los últimos cinco años. Gracias por no ser el mercado.

Feria del Libro. Madrid 2009

Miércoles, Junio 3rd, 2009

Por segundo año consecutivo he sido invitado por la editorial edebé a la Feria del Libro de Madrid. El sábado día 13 de junio, por la tarde, estaré en la caseta 309 firmando ejemplares de mis dos criaturas, El gusano del mezcal y Expediente Pania. Espero que el clima sea un poco más respetuoso que el año pasado, cuando nos sorprendió un aguacero del demonio.

Sabido es que escribir constituye un acto de profunda soledad, una ascética profesión de fe en la palabra que sólo encuentra sentido cuando alguien la redibuja en su mente. Da igual que lo haga con otro sentido, da igual que le subyugue o le irrite, basta con que no le deje indiferente. Por eso es tan grato que ese esfuerzo de silencio encuentre la recompensa de la palabra devuelta.

En fin, que allí estaré si os apetece dejaros ver.

Expediente Pania

Domingo, Marzo 1st, 2009

Acaba de salir a luz Expediente Pania, novela orientada a un público juvenil que terminé de escribir el verano pasado. Hasta ahora había escrito teatro para niños. Había escrito para adultos, El gusano del mezcal y algún otro título que espera su oportunidad; sin embargo, nunca había escrito una novela para jóvenes, y sentía esa deuda después de convivir con ellos durante veinte años entre las paredes de las aulas, junto a los cristales de los autocares durante los viajes, perseguirlos por los pasillos de los hoteles durante la excursiones… Espero que todas esas experiencias me hayan servido para entenderlos y eso quede reflejado en las páginas de este libro.

La ciencia ficción, por otra parte, siempre fue uno de mis géneros favoritos, porque ofrece unas posibilidades simbólicas de la que carecen la Historia y la realidad. Debo admitir que me costó mucho al principio ajustar mi estilo a un público para el que no estaba acostumbrado a escribir, pero con el paso de las páginas y los días fui tomando a los personajes un cariño tremendo. Sólo me cabe desear que los lectores así lo sientan.

P.D. Aprovecho para transmitir mi más emotiva gratitud a los diez mil lectores que, en este primer año de vida, tuvieron la curiosidad, el impulso o la fe suficiente para interesarse por El gusano del mezcal.

Entrevista en esmadridtv

Martes, Diciembre 16th, 2008

A pesar de que esa tarde hacía en Madrid un frío siniestro, yo salía de un catarro, los mejores planos se veían malogrados por bancos repletos de pintadas, el periodista que grababa tenía un ojo en el aparato y otro en dos jóvenes sospechosos que no le quitaban ojo al equipo… Gracias a la paciencia de Rebeca, al oficio del cámara y a que el cielo de Madrid nos respetó, salió esta entrevista.

 

http://www.esmadrid.com/es/portal.do?TR=A&IDR=35&lang=es&identificador=19988

Elegía

Jueves, Diciembre 11th, 2008

                  TE DIGO, HOMBRE, TE QUISE

 

                                                           A la memoria de Antonio Palma, amigo y hermano

 

                        En Carabanchel, tu barrio y el mío,

            te fugaste en mayo, como querías, sin alboroto.

                        Nadie como tú, irrepetible y ambiguo,

            fue tan pertinaz en el desánimo,

            tan lúcido en la perpetua ofuscación

            de abrir los ojos cada mañana

            al sueño absurdo de la existencia,

esa novia esquiva

            neciamente obstinada en preferir otra cama.

                        Tal vez un beso allí, quizá mañana,

            pero siempre al otro lado

            de la puerta y el reloj y la condena

            de vivir ahora, hoy, en un tiempo sin alas

            para escapar de tantos muros.

            Los que otros levantaron para ti

            y los que tú inventaste

            cuando no inventabas futuros imposibles,

            insólitas historias con tu palabra fresca,

            repleta de luz que cegaba de otoño

            y raíz y paraíso y rabia y glaciar.

                        Cuántas veces, aborigen sureño de otros mundos,

            te busqué en aquel sillón devastado y gris

            donde ensamblamos cada año y cada tarde

            el siniestro mecano de lo que tiene sentido,

            regalando dimensiones de color

al plano dibujo de respirar sin fundamento.

Tantas como ahora sueño tu voz antigua

que me visita de madrugada

para hablarme, porque conviene,

de agujeros grises y papeles extraviados.

La Feria del Libro de Madrid

Martes, Junio 3rd, 2008

Ahí me tenéis, en la caseta de edebé el domingo por la tarde, firmando ejemplares de El gusano del mezcal a quien quiso acercarse a visitarme, charlando con algunos que ya lo habían leído y les apetecía comentar detalles,  explicando  -¡ufff!- a  diversos curiosos de qué trataba la novela,  fotografiándome con los pocos que me lo pidieron, dejándome fotografíar por quien ni siquiera lo pedía como animalillo en su jaula del zoo, aclarando a un par de indecisos qué es eso del mezcal, descubriendo que al menos una persona tiene mi libro sólo porque compartimos apellido… En suma, por primera vez asistiendo al curioso circo de la Feria desde este lado y resultó agradable; sobre todo porque, además de amigos, ex-alumnos y conocidos varios, siempre tuve cerca a los míos: padres, hermanos de sangre y vida, sobrinos y, por supuesto, mi media naranja (aunque por instantes se ausentase en busca de Joaquín Sabina). Sólo faltaba la personilla más importante de mi vida, pero no fue culpa suya y por eso echarla tanto de menos fue como hacer que estuviera allí. Estaba en nuestra memoria y nuestro pensamiento, luego estabas, Andrea.

Por lo demás, hoy leí la columna de Sánchez Dragó (que firmaba unas casetas más allá) en El Mundo. Hablaba de la Feria como Feria de las Vanidades (Vanity Fair),  enlazando ideas -casualmente, por supuesto- con la entrevista a Ruiz Zafón que leí hace un par de días. Capillitas, egos crecidos, tertulias de amiguetes, siempre el mercado por delante del talento, olvidamos a los grandes… Se me ocurre pensar que, como en este submundillo pseudo artístico-profesional estoy naciendo, no cometeré mañana semejantes errores de egolatría; sin embargo, la mañana siguiente busco en Internet alguna entrada nueva sobre mi libro. Y sólo puedo llegar a una conclusión: estamos jodidos si los supuestos faros que deben iluminar nuestros sueños dirigen la luz sobre sí mismos.

VIDA Y OBRA

Viernes, Abril 11th, 2008

Nací en Madrid el 18 de abril de 1963 con el nombre completo de Miguel Ángel Martín Sandín y me crié en el, por entonces castizo, barrio de Lavapiés. En el restaurante que regentaban mis padres transcurrieron los primeros nueve años de mi vida, entre cocinas de carbón, pucheros, mesas y clientes de toda índole. Buena índole la mayoría, por lo que alcanzo a recordar.

Para empezar, uno de ellos, observando mi afición a fingir que leía el periódico con tres años, se tomó la molestia de enseñarme que lo correcto era darle la vuelta, y después algún tiempo para que aprendiese a distinguir las letras, a explicarme cómo se unían para formar palabras y frases que podían ser leídas, e incluso escritas.

Fue toda una revelación.

A partir de aquel momento encontré en las palabras el mejor amigo que un hijo -por entonces único- puede tener, especialmente las que aparecían en los bocadillos de los tebeos. Aprendí a componer el gesto angelical que podía proporcionarme una propina más jugosa y también a distinguir los comensales más propensos a dármela. El objetivo era siempre el mismo: reunir cinco pesetas para comprar un tebeo nuevo o cambiar dos tebeos leídos por dos sin leer, es decir, como si fueran nuevos. Cada aventura de Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Zipi y Zape o La familia Trapisonda era como una puerta que se abría a otra realidad. A los ocho años escribí mi primera historia –trataba de gángsters, creo recordar- en un dietario rojo que las cervezas Mahou regalaron a mi padre.

Por aquella época descubrí también el ajedrez, otra de las pasiones que me ha hecho compañía hasta hoy; y sobre todo, cada verano en Sanabria, engullía la colección de ejemplares que por alguna razón compraba mi primo con criterio de saldo al por mayor. Desde novelas de Marcial Lafuente Estefanía hasta Vargas Llosa, pasando por Mario Puzo o Frederick Forsyth. No importaba mucho. Era leer lo que importaba.

Durante los tortuosos años de la adolescencia me entregué en afán y pluma a la poesía. Llegué incluso a descubrir su interés como moneda de cambio, pues un soneto a la chica preferida podía valer una lámina y, en consecuencia, un aprobado en dibujo. Por otro lado, inicié mis escarceos en el teatro del colegio como actor en obras de Moratín, Arniches y Mihura. Es bien sabido que las afinidades generan las amistades y por eso, en aquellos felices tiempos exentos de ordenadores, consolas, móviles y otros estériles pasatiempos, tanto en el colegio como en el barrio topé siempre con gente a la que también le entusiasmaba la lectura. De esa época data el descubrimiento de Sábato, García Márquez, Dostoievski o el mismísimo Kafka. Sin olvidar a Asimov, Spiderman y El Capitán América.

En 1981 inicié la carrera de Derecho en la Universidad Complutense, pero a la vez estaba descubriendo la filosofía oriental, el rock progresivo, el jazz, a Sartre y a Julio Cortázar. Además, ensayaba teatro y actuaba con algunas compañías de aficionados. El resultado fue que, medio curso después de haberlos iniciado, abandoné los estudios resuelto a matricularme en la Facultad de Filosofía y a montar mi propia compañía de teatro. Fue también aquel año cuando, sin más experiencia que media docena de relatos cortos y con la excusa de una convalecencia, empecé mi primera novela: Tela de argiope.

Entre 1982 y 1987 estudié Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuve la licenciatura con mejores notas de lo que mi esfuerzo podía hacer sospechar. Faltaba demasiado a clase, pero la razón no era mi desinterés por los estudios; de hecho, me esforzaba al máximo cuando las circunstancias lo exigían, pero resultaba duro en exceso ensayar por las tardes con Karmesí Teatro -Compañía que al fin conseguí formar-, sacar algún dinerillo dando clases particulares y escribir hasta altas horas de la madrugada. Aun así, fui miembro fundador y colaborador de la revista Thales, que editó la propia Universidad. Durante aquellos años pusimos en escena un buen puñado de montajes, fuimos cómicos de la legua contratados por pequeños ayuntamientos de provincias, se fueron algunos actores porque no cobraban, vinieron otros pensando que cobrarían…

Mientras, yo seguía siendo un lector voraz y perseveré en Cortázar, en Márquez, en Llosa, en Kafka, Vicente Aleixandre, Hölderlin o Henry Miller. También en el ajedrez y en el jazz. Un día, muchos años más tarde, terminé Tela de argiope.

Tras la carrera vino el servicio militar. En Melilla nada menos, solo cada tarde y a la misma hora en la terraza del Hotel Ánfora, escribí Por un momento el tiempo, relato que sin saberlo sería el germen para el guión de cine que concluí mucho después de regresar a la vida civil.

Veinticinco años, una licenciatura no muy favorable para buscar trabajo y Karmesí Teatro disuelta en mi ausencia… En resumen, que necesitaba ingresos para independizarme y durante un par de años mis ocupaciones consistieron en dar algunas clases (gratificantes pero poco productivas), un trabajo de taxista (nada gratificante, si bien tan productivo que me permitía sobrevivir) y la literatura (muy gratificante pero absolutamente improductiva). Hasta que en 1990 uno de los múltiples currículum vitae arrojados al correo como un náufrago lanza botellas al mar, tuvo eco en el colegio San Miguel Arcángel, donde fui contratado como profesor de Filosofía.

Dieciocho años después continúo allí mi labor docente, dando clases de Ciencias Sociales, Ética y Filosofía. En este tiempo completé un conjunto de relatos (Desabrazos de mar), escribí ocho obras de teatro infantil que la editorial CCS publicó en cuatro volúmenes: Haciendo diabluras y El espíritu del bosque (1996); Un tesoro bajo el volcán y El jardinero (1997); Súper-David y Compañía y Un tigre muy payaso (1998); El hada desmemoriada y Las bodas (2001).

Agoté también a Cortázar, a Kafka, a Sábato; descubrí a Baricco, a Bolaño, a Benedetti y a Bernhard; también a otros cuyo apellido empezaba con otras letras.

Un buen día me encontré sin una historia para escribir mientras me acuciaban las ganas de hacerlo, clamé incluso que estaría dispuesto a pagar por una buena historia y descubrí que allí mismo se ocultaba lo que desde mis entrañas deseaba ser dicho. Así nació El gusano del mezcal. Dos horas cada tarde durante bastantes años, ya hiciera sol, lloviese o nevase, dieron como resultado esta novela. El material para construirla me lo proporcionaron, además de la propia vida, las lecturas de Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Octavio Paz, el diccionario de mexicanismos, grupos mexicanos de Internet, una botella de mezcal… y un inmenso amor hacia lo que estaba escribiendo.

En 2006 empecé Expediente Pania, una novela destinada a lectores adolescentes que terminé en septiembre de 2007 y que se publicará en 2009. A día de hoy trabajo en una nueva novela para adultos cuya fecha de finalización no soy capaz de anticipar.