Tristeza
Miércoles, Julio 23rd, 2008Esta tarde, mientras escribía, me dirigí de vez en cuando a la ventana buscando inspiración en más de un sentido, pues este julio madrileño está resultando devastador para cualquier actividad que trascienda el esfuerzo de leer un libro en la terraza con una cerveza al alcance de la mano.
Por lo común, cuando escribo estoy tan abstraído que el mundo alrededor carece de existencia real e incluso no me entero si me dirigen la palabra. Hoy, sin embargo, vi a un individuo rebuscando en los cubos de basura que hay en la acerda de enfrente. No es la primera vez, pero me pareció que mi musa de vacaciones era de pronto un problema menor. Un rato más tarde, otro individuo repetía la misma operación y además logró aprovecharse de algo que el primero había desechado y que no conseguí distinguir desde la distancia. Exclamé alguna palabrota y volví a mi relato. Lo más triste es que este suceso se repitió tres veces más, con diferentes protagonistas e idéntico resultado, pues siempre el recién llegado se llevaba alguna cosa despreciada por los anteriores.
No hay moraleja. Hay necesidad, y ya no me quejo del calor ni de lo resistentes que las palabras se volvieron esa tarde

