Archive for Noviembre, 2009

No es pereza

Jueves, Noviembre 26th, 2009

No, no es pereza la razón por la que no puedo actualizar el blog con la frecuencia que desearía. Es la avalancha de ejercicios que asoman con la llegada de la evaluación y el final de la nueva novela, que me roba la vida, la sangre y el sueño. Escribo y escribo, y cuando paro es para preguntarme, como Joyce: Escribir… ¿Para someterse a la crítica de una burguesía que confía su moral a la policía y sus bellas artes a un empresario?

Aun así, escribo. Escribo que escribo…

Cuando lo atroz es rutina

Jueves, Noviembre 12th, 2009

Hace ya algún tiempo, escribí en este blog la honda conmoción que me supuso descubrir desde la ventana, mientras escribía, a tres personas hurgar en los cubos de la basura con un intervalo de pocos minutos. Hoy, al ver a otro, recordé aquella sensación, pero como algo muy viejo, porque a éste lo conozco, es el de todas las tardes a esta hora. Hay otro por las mañanas que, a eso de las siete, mientras desayuno, arrastra su cojera con eficacia de un recipiente a otro y en ocasiones salva algún tesoro para su carrito. Han pasado a ser profesionales, con horario de trabajo y recorrido fijo.

Entretanto, cada día nos trae en portada la noticia de que un nutrido grupo de nuestros gestores se embolsan de la caja común tantos billetes como pueden, y ya se sabe que la rutina termina por volver cualquier atrocidad en hecho normal. Ambos hechos. Cada día.

Lo que acabo de escribir es tan obvio que no sirve para nada. Mejor me callo.

Carta (II)

Martes, Noviembre 3rd, 2009

Estimada vida normal:

Esperando de todo corazón que al llegar ésta a tus manos ningún pesar turbe tu dicha, escribo estas líneas para responder a la tuya, en la que mostrabas franca preocupación por el sinnúmero de cuitas que en aquel momento me afligían.

Te diré, para tu tranquilidad, que cada vez estoy más cerca de volver a tu lado. Las negociación con las musas se resolvió, si no de manera plenamente satisfactoria para mis intereses, al menos con amistoso acuerdo, por el que ellas cumplen servicios mínimos, y así los párrafos van saliendo. No hay peligro de acumular stocks, bien es cierto, pero la producción no se ha detenido por completo.

Mi brazo asumió de tal manera su papel de facción extrema que, aun sofocado el conflicto, mantuvo su postura beligerante, por lo que no tuve más remedio que recurrir a la violencia: corrientes eléctricas, agujas y golpes de todo tipo parecen haberlo calmado por ahora. Fue tal la contundencia empleada por la brigada fisioterapéutica que la pierna se avino de inmediato a razones y ya tan sólo un grupo sin control, que ha buscado refugio en la zona más inaccesible del codo, parece resistir sin esperanza. Los exámenes siguen hostigando, pero me veo ya con fuerzas para resisitir sus embestidas.

Sin otro particular, recibe mi más sincero cariño.

///iguel Sandín