Estimada vida normal:
Esperando de todo corazón que al llegar ésta a tus manos ningún pesar turbe tu dicha, escribo estas líneas para responder a la tuya, en la que mostrabas franca preocupación por el sinnúmero de cuitas que en aquel momento me afligían.
Te diré, para tu tranquilidad, que cada vez estoy más cerca de volver a tu lado. Las negociación con las musas se resolvió, si no de manera plenamente satisfactoria para mis intereses, al menos con amistoso acuerdo, por el que ellas cumplen servicios mínimos, y así los párrafos van saliendo. No hay peligro de acumular stocks, bien es cierto, pero la producción no se ha detenido por completo.
Mi brazo asumió de tal manera su papel de facción extrema que, aun sofocado el conflicto, mantuvo su postura beligerante, por lo que no tuve más remedio que recurrir a la violencia: corrientes eléctricas, agujas y golpes de todo tipo parecen haberlo calmado por ahora. Fue tal la contundencia empleada por la brigada fisioterapéutica que la pierna se avino de inmediato a razones y ya tan sólo un grupo sin control, que ha buscado refugio en la zona más inaccesible del codo, parece resistir sin esperanza. Los exámenes siguen hostigando, pero me veo ya con fuerzas para resisitir sus embestidas.
Sin otro particular, recibe mi más sincero cariño.
///iguel Sandín