RELATOS
Viernes, Marzo 26th, 2010Si algo puedo augurar es que jamás tendré el menor futuro como agorero. Debí sospecharlo cuando, en las elecciones del ´77 predije el triunfo aplastante de la Democracia Cristiana, que no obtuvo a la postre ni un solo diputado. Mi última premonición, ante mis estupefactos alumnos, fue que Obama no llegaría a ser presidente de Estados Unidos (y es que no aprendo). De igual modo declaré en una entrevista que el futuro de la literatura estaría en los relatos, pues sus dimensiones se adecuaban al ritmo de la vida del siglo XXI mejor quizá que las novelas. Para no caer en incongruencias me puse manos a la obra y comencé a trabajar en un conjunto de cuentos unidos por un tema común. Mi primera sorpresa llegó de mi agente, quien me sugirió que buscase otro camino, pues las editoriales no mostraban interés por los relatos. Después, tres buenos amigos y ávidos lectores mostraron su escepticismo ante el proyecto antes aún de haberlos leído, simplemente al conocer el formato. Por si fuera poco, tras leer uno de ellos, dos lectoras me hicieron saber su pesar por el escaso número de páginas. Y a mí, que tanto he disfrutado con las pequeñas grandes historias de Cortázar, de Benedetti, de Bolaño, de Quim Monzó, de Borges… se me queda entonces una cara de lelo irredento que no cabe en el espejo. Y es un espejo de cuerpo entero.
