Copago educativo
Jueves, Septiembre 22nd, 2011Asisto estupefacto en estos días al pseudodebate abierto en los medios y mentideros sociales respecto a las jornadas laborales de los profesores. Imagino que para un trabajador de otro sector que soporta sus cuarenta horas semanales (con suerte) oír quejas por jornadas de veinte horas debe resultar indignante; sin embargo, he oído hablar muy poco de las horas dedicadas a la preparación de clases (siempre se renuevan contenidos, y no digo nada cuando te asignan una asif¡gnatura nueva), de las entrevistas con padres y madres de alumnos, de la corrección de ejercicios, de las calificaciones, de las reuniones de evaluación, de los claustros, de las reuniones de departamentos, de las programaciones, de los cursos de actualización profesional. Eso, por no hablar de lo difícil que resulta en esta profesión desconectar y no llevar a casa las alegrías o las fracturas emocionales que supone trabajar con personas en fase de formación.
Para los que esgrimen los resultados más bien penosos que a nuestros alumnos les otorga el informe PISA, les remito antes al sistema educativo (seis diferentes en los últimos años) que a los profesionales comprometidos que se dejan cada día la piel en este empeño
El globo sonda de acabar con la gratuidad de la educación en algunas fases me preocupa todavía más. Pronto hablaremos del copago educativo, como ya hablamos del sanitario. Es normal, debemos ahorrar para que el Estado pueda salir de nuevo al rescate de los bancos cuando se vean inmersos en una nueva crisis por realizar operaciones de alto riesgo y jugoso beneficio.
Así vamos. Y que nos echen un galgo.