FELICES FIESTAS

Ocho días de vida le quedan al 2009 y, antes de que se nos vaya on sus estertores de uva, me gustaría enviar los mejores deseos a mis dos naranjas y media, sin las cuales respirar sería un rito mecánico; a mi familia, por ser como son y estar siempre donde deben; a mis amigos, compañeros y alumnos, con los que comparto tantas horas de café y tiza; a Isabel Martí, mi agente, por su interés en mi trabajo literario; a Reina Duarte, mi editora, por su incombustible confianza; a mis lectores, muchos de los cuales se han tomado la molestia de hacerme llegar su opinión sobre mis libros. Y, por supuesto, a mis personajes, que me acompañan hasta cuando duermo.

Ojalá en el 2010 las únicas letras que nos preocupen sean las que aparece en los libros.

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