Posts Tagged ‘El gusano del mezcal’

CLUB DE LECTURA DE VÉLEZ RUBIO

Viernes, Septiembre 18th, 2009

El Club de Lectura de Vélez Rubio (Almería) cerró la temporada anterior al verano con El gusano del mezcal. Cuál no sería mi sorpresa al saberlo y mi alegría al leer los amables comentarios que me dedican en su página

http://clubdelecturadevelezrubio.blogspot.com/ Gracias a ellos por no ser el mercado.

Cosas como esta hacen que me suba la adrenalina literaria y allá que me dispongo a domar hormiguillas rebeldes y encarar el tramo final de mi nueva novela.

En la Feria del Libro

Viernes, Junio 19th, 2009

Como ya dejé anunciado, el sábado 13 estuve en la caseta de edebé firmando ejemplares de mis novelas. A los que vivís en Madrid, no hace falta que os recuerde la tarde de canícula salvaje que nos tocó soportar. Eso, unido al puente que muchos afortunados pudieron disfrutar, provocó que, a decir de los que habían pasado la Feria trabajando en la caseta, fuese en general el día con menos afluencia de público desde que se inauguró.

Como dato elocuente, baste decir que frente a mí firmaba Juan José Millás, y apenas unos pocos lectores se acercaron a buscar su firma. La excepción la puso, ¿curiosamente?, el finalista del premio Planeta que MIllás ganó en el 2007, es decir, Boris Izaguirre, y está todo dicho.

A pesar de ello, salvo por el clima, resultó una tarde muy agradable. Familiares, amigos, alumnos, ex-alumnos y algún que otro curioso, se acercaron a saludarme, pedirme alguna firma, darme alguna opinión sobre los libros, pedir un aprobado, recordar una anécdota…

En fin, aquí podéis verme en compañía de una admirable admiradora.

Feria del Libro. Madrid 2009

Miércoles, Junio 3rd, 2009

Por segundo año consecutivo he sido invitado por la editorial edebé a la Feria del Libro de Madrid. El sábado día 13 de junio, por la tarde, estaré en la caseta 309 firmando ejemplares de mis dos criaturas, El gusano del mezcal y Expediente Pania. Espero que el clima sea un poco más respetuoso que el año pasado, cuando nos sorprendió un aguacero del demonio.

Sabido es que escribir constituye un acto de profunda soledad, una ascética profesión de fe en la palabra que sólo encuentra sentido cuando alguien la redibuja en su mente. Da igual que lo haga con otro sentido, da igual que le subyugue o le irrite, basta con que no le deje indiferente. Por eso es tan grato que ese esfuerzo de silencio encuentre la recompensa de la palabra devuelta.

En fin, que allí estaré si os apetece dejaros ver.

Itinerario literario

Domingo, Octubre 26th, 2008

Tal y como estaba previsto, este pasado viernes, día 24, se realizó el recorrido por algunos de los paisajes por los que transitan los personajes de El gusano del mezcal. Partimos del Centro Cultural Conde Duque pasadas las diez y media de la mañana siguiendo al animador Carmelo Hernando, a quien sólo puedo agradecer su interés en la novela y en el proyecto.

En la calle Gaztambide tuvimos nuestra primera sorpresa, pues una paseante que a todas luces venía de hacer la compra, se unió al grupo unos instantes. Puede que fuera movida por la curiosidad; sin embargo poco después nos dejó a todos atónitos al declarar que se había leído la novela. 

Entre las actividades propuestas por Carmelo, la buena disposición del grupo y el excelente tiempo que quiso colaborar aquella mañana, llegamos a la Puerta de Toledo, donde algunos quisieron experimentar el sabor del mezcal, mientras los más reacios ante semejante desafío alcohólico a hora tan temprana rechazaron la oferta con cortesía.

En fin, una experiencia extraordinaria que se repetirá, con diferentes itinerarios los próximos jueves y viernes por la mañana. Si alguno quiere apuntarse, sólo tiene que acudir a la Biblioteca Municipal de Conde Duque, o a La Chata, en Carabanchel. Ánimo. 

Itinerario literario

Viernes, Octubre 24th, 2008

Para conmemorar el Día de la Biblioteca, las Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid han organizado un itinerario literario basado en El Gusano del mezcal. Mañana jueves tendrá lugar la presentación pública de la programación otoño/invierno y el viernes 24, en la Biblioteca de Conde Duque, tendrá lugar el primero de estos recorridos por algunos lugares de la geografía madrileña que aparecen en mi novela: la calle Gaztambide, el Templo de Debod, la calle Bailén, Puerta de Toledo… Como no podía ser de otro modo, el fin de la jornada consistirá en tentarse unos buches de mezcal.

Para los que estéis interesado en mayor información, os dejo el siguiente enlace: http://www.munimadrid.es

Sólo me queda esperar que para los participantes la experiencia sea tan interesante como intensa es para mí y, por supuesto, agradecer el trabajo y la fe que en este proyecto han puesto Rosa Herrero, Coordinadora de programación de Bibliotecas Públicas Municipales; Carmelo Hernando, guía y artífice de la expedición; y, por supuesto, Marta Muntada, directora de prensa y comunicación de la editorial edebé, pero sobre todo, una amiga.

Ya os contaré.

La Feria del Libro de Madrid

Martes, Junio 3rd, 2008

Ahí me tenéis, en la caseta de edebé el domingo por la tarde, firmando ejemplares de El gusano del mezcal a quien quiso acercarse a visitarme, charlando con algunos que ya lo habían leído y les apetecía comentar detalles,  explicando  -¡ufff!- a  diversos curiosos de qué trataba la novela,  fotografiándome con los pocos que me lo pidieron, dejándome fotografíar por quien ni siquiera lo pedía como animalillo en su jaula del zoo, aclarando a un par de indecisos qué es eso del mezcal, descubriendo que al menos una persona tiene mi libro sólo porque compartimos apellido… En suma, por primera vez asistiendo al curioso circo de la Feria desde este lado y resultó agradable; sobre todo porque, además de amigos, ex-alumnos y conocidos varios, siempre tuve cerca a los míos: padres, hermanos de sangre y vida, sobrinos y, por supuesto, mi media naranja (aunque por instantes se ausentase en busca de Joaquín Sabina). Sólo faltaba la personilla más importante de mi vida, pero no fue culpa suya y por eso echarla tanto de menos fue como hacer que estuviera allí. Estaba en nuestra memoria y nuestro pensamiento, luego estabas, Andrea.

Por lo demás, hoy leí la columna de Sánchez Dragó (que firmaba unas casetas más allá) en El Mundo. Hablaba de la Feria como Feria de las Vanidades (Vanity Fair),  enlazando ideas -casualmente, por supuesto- con la entrevista a Ruiz Zafón que leí hace un par de días. Capillitas, egos crecidos, tertulias de amiguetes, siempre el mercado por delante del talento, olvidamos a los grandes… Se me ocurre pensar que, como en este submundillo pseudo artístico-profesional estoy naciendo, no cometeré mañana semejantes errores de egolatría; sin embargo, la mañana siguiente busco en Internet alguna entrada nueva sobre mi libro. Y sólo puedo llegar a una conclusión: estamos jodidos si los supuestos faros que deben iluminar nuestros sueños dirigen la luz sobre sí mismos.

Firma de Libros

Jueves, Mayo 29th, 2008

Confirmado. Este domingo día 1 de junio, si el tiempo y la autoridad no lo impiden, estaré en la Feria del Libro que se celebra en el Parque del Retiro de Madrid. La caseta de Edebé es la 234 y allí, entre las seis y las nueve de la tarde, tendré sumo gusto en encontrarme con todos los que se quieran dar una vueltecita por ese parque tan estupendo y de paso charlar un rato.

Nos vemos.

Gracias

Lunes, Mayo 12th, 2008

    Gracias a quienes después de haber leído El gusano del mezcal os habéis tomado la molestia de escribir una opinión sobre el libro y enviarla a la página. También a quienes lo han leído y no se han tomado la molestia. Al fin y al cabo, un libro necesita un lector como una semilla necesita tierra para crecer.

   Aprovecho para comunicaros que el 1 de junio estaré por la tarde en la Feria del Libro de Madrid, en el Retiro, caseta de edebé, para echaros una firmita o charlar un rato si os apetece. 

VIDA Y OBRA

Viernes, Abril 11th, 2008

Nací en Madrid el 18 de abril de 1963 con el nombre completo de Miguel Ángel Martín Sandín y me crié en el, por entonces castizo, barrio de Lavapiés. En el restaurante que regentaban mis padres transcurrieron los primeros nueve años de mi vida, entre cocinas de carbón, pucheros, mesas y clientes de toda índole. Buena índole la mayoría, por lo que alcanzo a recordar.

Para empezar, uno de ellos, observando mi afición a fingir que leía el periódico con tres años, se tomó la molestia de enseñarme que lo correcto era darle la vuelta, y después algún tiempo para que aprendiese a distinguir las letras, a explicarme cómo se unían para formar palabras y frases que podían ser leídas, e incluso escritas.

Fue toda una revelación.

A partir de aquel momento encontré en las palabras el mejor amigo que un hijo -por entonces único- puede tener, especialmente las que aparecían en los bocadillos de los tebeos. Aprendí a componer el gesto angelical que podía proporcionarme una propina más jugosa y también a distinguir los comensales más propensos a dármela. El objetivo era siempre el mismo: reunir cinco pesetas para comprar un tebeo nuevo o cambiar dos tebeos leídos por dos sin leer, es decir, como si fueran nuevos. Cada aventura de Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Zipi y Zape o La familia Trapisonda era como una puerta que se abría a otra realidad. A los ocho años escribí mi primera historia –trataba de gángsters, creo recordar- en un dietario rojo que las cervezas Mahou regalaron a mi padre.

Por aquella época descubrí también el ajedrez, otra de las pasiones que me ha hecho compañía hasta hoy; y sobre todo, cada verano en Sanabria, engullía la colección de ejemplares que por alguna razón compraba mi primo con criterio de saldo al por mayor. Desde novelas de Marcial Lafuente Estefanía hasta Vargas Llosa, pasando por Mario Puzo o Frederick Forsyth. No importaba mucho. Era leer lo que importaba.

Durante los tortuosos años de la adolescencia me entregué en afán y pluma a la poesía. Llegué incluso a descubrir su interés como moneda de cambio, pues un soneto a la chica preferida podía valer una lámina y, en consecuencia, un aprobado en dibujo. Por otro lado, inicié mis escarceos en el teatro del colegio como actor en obras de Moratín, Arniches y Mihura. Es bien sabido que las afinidades generan las amistades y por eso, en aquellos felices tiempos exentos de ordenadores, consolas, móviles y otros estériles pasatiempos, tanto en el colegio como en el barrio topé siempre con gente a la que también le entusiasmaba la lectura. De esa época data el descubrimiento de Sábato, García Márquez, Dostoievski o el mismísimo Kafka. Sin olvidar a Asimov, Spiderman y El Capitán América.

En 1981 inicié la carrera de Derecho en la Universidad Complutense, pero a la vez estaba descubriendo la filosofía oriental, el rock progresivo, el jazz, a Sartre y a Julio Cortázar. Además, ensayaba teatro y actuaba con algunas compañías de aficionados. El resultado fue que, medio curso después de haberlos iniciado, abandoné los estudios resuelto a matricularme en la Facultad de Filosofía y a montar mi propia compañía de teatro. Fue también aquel año cuando, sin más experiencia que media docena de relatos cortos y con la excusa de una convalecencia, empecé mi primera novela: Tela de argiope.

Entre 1982 y 1987 estudié Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuve la licenciatura con mejores notas de lo que mi esfuerzo podía hacer sospechar. Faltaba demasiado a clase, pero la razón no era mi desinterés por los estudios; de hecho, me esforzaba al máximo cuando las circunstancias lo exigían, pero resultaba duro en exceso ensayar por las tardes con Karmesí Teatro -Compañía que al fin conseguí formar-, sacar algún dinerillo dando clases particulares y escribir hasta altas horas de la madrugada. Aun así, fui miembro fundador y colaborador de la revista Thales, que editó la propia Universidad. Durante aquellos años pusimos en escena un buen puñado de montajes, fuimos cómicos de la legua contratados por pequeños ayuntamientos de provincias, se fueron algunos actores porque no cobraban, vinieron otros pensando que cobrarían…

Mientras, yo seguía siendo un lector voraz y perseveré en Cortázar, en Márquez, en Llosa, en Kafka, Vicente Aleixandre, Hölderlin o Henry Miller. También en el ajedrez y en el jazz. Un día, muchos años más tarde, terminé Tela de argiope.

Tras la carrera vino el servicio militar. En Melilla nada menos, solo cada tarde y a la misma hora en la terraza del Hotel Ánfora, escribí Por un momento el tiempo, relato que sin saberlo sería el germen para el guión de cine que concluí mucho después de regresar a la vida civil.

Veinticinco años, una licenciatura no muy favorable para buscar trabajo y Karmesí Teatro disuelta en mi ausencia… En resumen, que necesitaba ingresos para independizarme y durante un par de años mis ocupaciones consistieron en dar algunas clases (gratificantes pero poco productivas), un trabajo de taxista (nada gratificante, si bien tan productivo que me permitía sobrevivir) y la literatura (muy gratificante pero absolutamente improductiva). Hasta que en 1990 uno de los múltiples currículum vitae arrojados al correo como un náufrago lanza botellas al mar, tuvo eco en el colegio San Miguel Arcángel, donde fui contratado como profesor de Filosofía.

Dieciocho años después continúo allí mi labor docente, dando clases de Ciencias Sociales, Ética y Filosofía. En este tiempo completé un conjunto de relatos (Desabrazos de mar), escribí ocho obras de teatro infantil que la editorial CCS publicó en cuatro volúmenes: Haciendo diabluras y El espíritu del bosque (1996); Un tesoro bajo el volcán y El jardinero (1997); Súper-David y Compañía y Un tigre muy payaso (1998); El hada desmemoriada y Las bodas (2001).

Agoté también a Cortázar, a Kafka, a Sábato; descubrí a Baricco, a Bolaño, a Benedetti y a Bernhard; también a otros cuyo apellido empezaba con otras letras.

Un buen día me encontré sin una historia para escribir mientras me acuciaban las ganas de hacerlo, clamé incluso que estaría dispuesto a pagar por una buena historia y descubrí que allí mismo se ocultaba lo que desde mis entrañas deseaba ser dicho. Así nació El gusano del mezcal. Dos horas cada tarde durante bastantes años, ya hiciera sol, lloviese o nevase, dieron como resultado esta novela. El material para construirla me lo proporcionaron, además de la propia vida, las lecturas de Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Octavio Paz, el diccionario de mexicanismos, grupos mexicanos de Internet, una botella de mezcal… y un inmenso amor hacia lo que estaba escribiendo.

En 2006 empecé Expediente Pania, una novela destinada a lectores adolescentes que terminé en septiembre de 2007 y que se publicará en 2009. A día de hoy trabajo en una nueva novela para adultos cuya fecha de finalización no soy capaz de anticipar.